16 de noviembre de 2011

¿Y CUÁNDO ME VAYA?

 La luz de mi habitación está apagada, la persiana entre cerrada deja entrar una tenue luz que baña mi habitación, pero la puerta cerrada no deja entrar ni salir ningún sentimiento. El calor que conservan mis sabanas me abrigan en este día tan frío. Pero las preguntas, las dudas, los miedos no dejan de volar por mi mente enloquecida. ¿Quiénes somos realmente? ¿Somos lo qué vemos o lo que no podemos ver? Y a que tenemos miedo, ¿a  morir para siempre o a no vivir siempre?
Sola,  rodeada de pensamientos extraños, me veo como una niña, porque, ¡joder! aún soy una niña, tengo tanto por lo que vivir, tantas cosas tengo y quiero hacer, que temo quedarme sin tiempo. ¿Realmente habrá un día en el que desaparezca mi alma y solo quede mi cuerpo inmóvil, inerte, vacío, sin vida? ¿Realmente llegará el momento en el que nadie me recuerde? ¿Nadie que sepa quien fui? ¿Seré solo una persona menos entre 7 mil millones?