17 de enero de 2015

Recordando viejos sentimientos...


Era un sentimiento desgarrador, me habían diseccionado el alma, como si fueran sesos rancios de un caballo muerto que come un buitre. Como si mi corazón, al menos así lo llamaban fuese carroña. ¿De ahí la razón a estar enamorada? ¿Será que mi amor es como los gusanos, que nacen en la misma putrefacción por una descomposición orgánica?

 El amor me enseñó su lado más oscuro, el más sincero de todos. ¿Realmente pude haber sido bendecida con sus desprecios? ¿Podía sentirme orgullosa siquiera de haber nublados sus ojos, y besar sus labios? ¿Podría ser yo, esclava de su goce? Yo, que paseaba por el crepúsculo de tu alma como un lucero sin casa… Mientras que mi único pecado fue poner tu felicidad por encima de la de todos los demás. Pero es que tú hacías que cualquier cosa tuviera sentido. Dichoso el momento en el que atravesé tu calor con el tintineo de mis labios, quiénes fueron huérfanos de tu amor...

Recuerdo la calidez de tus rosados labios posados en mi piel, como una prenda que tapa todas mis imperfecciones. Creía haber sido tan feliz, todo parecía tan de verdad al estar contigo… Pensé que me querías, que tu sonrisa era de verdad, que el color de tus ojos no me mentía. Pero el tiempo me ha hecho florecer, ha puesto la realidad por delante del amor. Puede que lo nuestro ya no fuese amor, quizá nunca lo fue. Pero yo solía llamarlo así, y hoy todavía me cuesta creer que realmente no fuera así.

4 de diciembre de 2012

YO AQUÍ, TÚ ALLÍ

     Lo peor de echar de menos a alguien es que siempre parece que está contigo, aunque realmente no lo esté y su memoria se oculta en aquel sentimiento tan real que desgarra mi piel…
     Ahora si abro los ojos ya no estás, y siento creer que no lo estarás y duele pensar que sí estuviste una vez…
Estoy caminando sola por las frías y aglomeradas calles del tiempo, no hago otra cosas más que ver a gente que no sé quién es, no entiendo cómo se puede estar entre la multitud y seguir sintiéndote vacía por dentro, como un cuerpo inerte, inmóvil, sin vida…
     El aire despeja mi mente, hacía mucho que no notaba su frescor, el frescor que ahora quema mi piel…
Mis pies andan por andar y mis ojos miran sin mirar o ven sin verlo de verdad.  
     La vida pasa y eso es de las pocas cosas que hoy sí puedo ver, y este sentimiento de quemazón que hoy me despedaza sé que desaparecerá, como las cosas que hicimos, y las caras que aún podemos ver, porque desgraciadamente, la distancia y el tiempo lo son todo..,

12 de noviembre de 2012

¿DE QUÉ SIRVE ALIMENTAR UN FUEGO QUE NO NOS CALIENTA?

     Estas noches he estado pensando tanto en tus abrazos, en el sabor de los labios que tantas veces he besado… Qué mis esperanzas han ido derrumbándose una a una, como una hoja que se resbala entre los hilos del tiempo. A veces me duermo entre las sábanas del tiempo y me despierto a tu lado, sintiéndote de nuevo…
    Sé que no puedo hacer nada, que hay cosas que por mucho que queramos jamás podremos cambiar, y mucho menos olvidar… Pero dime mi amor, ¿de qué sirve alimentar un fuego que no nos calienta, qué como mucho, nos quema?
Pero hacía ya tanto tiempo que me asustaba perderte… Que así, como una muerte lenta y dolorosa, siento que te marchas, que te escapas de entre mis manos... Y te quiero tanto que siento que muero, pero lo entiendo, que no todos los sueños se hacen realidad, que no todos los corazones laten igual.
Pero debes entender que no lo acepte. Que aborrezca todo esto.



9 de octubre de 2012

Es verdad eso que dicen que la primera vez es la última, pero no la única



Ya no te quiero, ni quiero estar contigo. Has conseguido que te odie, y te odio. Pero para mí, siempre serás el único.  Habrá muchos, muchos que sean como tú, pero ellos nunca serán tú. Ya no pienso en quererte, y mucho menos en tenerte, no te necesito a mi lado. Te necesité hace ya mucho tiempo y no estuviste ahí. Me has perdido, sé que a ti no te importa, pero a mí tampoco. No eres una mancha del pasado, para mí, tú eres todo mi pasado y a veces, aún duele viajar a él. Por eso intento evitarlo, pero hoy he llegado hasta él, y sin darme cuenta aquí estoy, escribiendo frágiles palabras que irán a ninguna parte, que permanecerán ahí, en lo más lóbrego de mi memoria o en los escuálidos polvos de mi ya muerto corazón.

Sé que hay más personas, que volveré a enamorarme, que cometeré nuevos errores y otros los repetiré, que besare labios que deseo, es más, que amo. Pero no serán como los labios de mi primer amor, cómo olvidarte pues, si todo lo que aprendí, lo aprendí de ti, en el suelo y solo tu rencor y tus desprecios me ayudaron a sobrevivir y a recordarme a cada instante que debía alejarme de ti.