Hoy he soñado contigo, pero esta vez ya no me besabas.
No soñaba que me querías, ya no sueño mentiras. Y qué bien, así cuando despierto no lloro, ni me pregunto qué sería tenerte cuando no
estoy dormida. Mi diario ya no recibe noticias tuyas, ya no lee nada. Tan
fuerte era el dolor que me tuvo retenida en los silencios de tu voz.
Fue el sentimiento al que llamáis Amor, ese fue el
culpable de mi cruz.
“Un cigarrillo, tan solo un cigarrillo para ti”
Me cogías, me dabas fuego cuando querías, me absorbías
poco a poco y después, siempre me tirabas. Pero lo peor, lo peor de todo era
cuando me pisabas.