-¿Se ha roto? ¿Qué ha pasado?
-Bueno, lo volví a pegar, pero ya nunca fue igual, los límites estaban marcados. Cuando me di cuenta que ya nada sería como antes, recordé la primera vez que lo tuve en entre mis manos, ¡era tan bonito! Llevaba tanto tiempo queriendo tener uno así, tan, tan... Para mí era perfecto. Su color, su textura, era lo único que pedía. Sinceramente nunca fue mío, y aunque podía verlo, tocarlo, probarlo, nunca llegué a sentirlo de verdad. ¡Yo lo quería todo! Pero con el tiempo, se fue distorsionando, quizá lo desee demasiado, notaba que algo había cambiado. Y un día, así sin más, se empezó a romper, lo pegué, lo pegué cuantas veces pude, a pesar de cortarme al hacerlo. Cuando se rompía, volvía a construirlo. No me importaba el lugar, ni el momento. Los golpes nunca me habían impedido abandonar. Pero un día, se rompió de verdad, se rompieron los trozos que ya estaban rotos y mis heridas eran demasiadas... Y hoy, solo quedan sus trozos.
-Bueno, lo volví a pegar, pero ya nunca fue igual, los límites estaban marcados. Cuando me di cuenta que ya nada sería como antes, recordé la primera vez que lo tuve en entre mis manos, ¡era tan bonito! Llevaba tanto tiempo queriendo tener uno así, tan, tan... Para mí era perfecto. Su color, su textura, era lo único que pedía. Sinceramente nunca fue mío, y aunque podía verlo, tocarlo, probarlo, nunca llegué a sentirlo de verdad. ¡Yo lo quería todo! Pero con el tiempo, se fue distorsionando, quizá lo desee demasiado, notaba que algo había cambiado. Y un día, así sin más, se empezó a romper, lo pegué, lo pegué cuantas veces pude, a pesar de cortarme al hacerlo. Cuando se rompía, volvía a construirlo. No me importaba el lugar, ni el momento. Los golpes nunca me habían impedido abandonar. Pero un día, se rompió de verdad, se rompieron los trozos que ya estaban rotos y mis heridas eran demasiadas... Y hoy, solo quedan sus trozos.